La chica desconocida

La fille inconnue, Bélgica-Francia, 2016, 106 min.

Dirección y guión: Jean-Pierre y Luc Dardenne. Fotografía en color: Alain Marcoen. Edición: Marie-Hélène Dozo. Con: Adèle Haenel (Jenny Davin), Olivier Bonnaud (Julien), Louka Minnella (Bryan), Jérémie Renier (padre de Bryan), Christelle Cornil (madre de Bryan), Nadège Ouedraogo (cajera de cibercafé), Yves Larec (doctor Habran), Ben Hamidou (inspector). CP: Les Films du Fleuve, Archipel 35, Savage Film, France 2 Cinéma, VOO, Be Tv, RTBF (Télévision belge). Prod: Jean-Pierre y Luc Dardenne, Denis Freyd. Dist: ND Mantarraya.

Jenny, una joven médico de familia, se siente culpable por no haber abierto la puerta de su consultorio a una chica a la que encuentran muerta poco después. Al saber que la policía no tiene forma de identificarla, Jenny decide llevar a cabo su propia investigación para averiguar toda la información posible sobre la misteriosa mujer, asumiendo así una implicación personal en el caso. Los hermanos Dardenne ofrecen una nueva parábola social sobre el tema de la responsabilidad individual y la inmigración, con una puesta en escena aséptica y sin efectismos que hace gala del clásico estilo visual de los cineastas belgas.

Premios y Festivales:

2016 Selección Oficial. Festival de Cine de Cannes. Francia

2017 Nominación al César a la Mejor Película Extranjera. Academia de las Artes y Técnicas del Cine de Francia | Nominación al Premio Lumière a la Mejor Película Francófona. Académie des Lumières. Francia.

Jean-Pierre Dardenne / Luc Dardenne

Lieja, Bélgica, 1951 / Lieja, Bélgica, 1954

Escriben, dirigen y producen juntos todas sus películas. Comenzaron su carrera realizando documentales hasta que en 1987 rodaron su primera obra de ficción, Falsch. Dos veces ganadores de la Palma de Oro, son considerados como la gran voz del cine social europeo.

Crítica:

«Un buen médico debe controlar sus emociones», explica severamente la doctora Jenny Davin a su intimidado interno Julien, en un irónico prólogo a una serie de acontecimientos que la verán aprovechar sus propios sentimientos un tanto reprimidos, a fin de servir plenamente sus responsabilidades como médico. El intercambio de palabras siguiente con Julien –él quiere abrir la puerta al paciente, ella insiste en que es demasiado tarde– es lo que da inicio al más reciente thriller moral de los hermanos Dardenne.

El visitante inoportuno resulta ser una prostituta de ascendencia africana que muere en misteriosas circunstancias poco tiempo después, y cuya identidad es desconocida cuando la policía encuentra su cuerpo. Darse cuenta de que «si hubiera abierto la puerta, ella estaría todavía con vida», lleva a Jenny a reflexionar sobre su propio camino profesional, así como a llevar a cabo una investigación amateur. La mirada investigativa de Jenny no solamente recae en la mujer fallecida, sino también en los aspectos de su propio carácter que tuvieron que ver en la tragedia.

Hay algo impresionante en este momento, tanto en términos de lo que se refiere a la interconexión humana –que un momento impulsivo de mezquindad puede tener consecuencias monumentales– y lo que revela sobre la narración de los Dardenne. El estado de ánimo de Jenny al inicio de la película –estresada, intimidante–, no es explicado en términos específicos, sin embargo es completamente familiar: todos hemos estado allí. Parte de la rareza de los Dardenne como narradores es su capacidad para reconocer no sólo el carácter moral básico y las circunstancias sociales, sino también el estado de ánimo como punto esencial. La vida de Jenny se descarriló y la de alguien más terminó en parte por un mal humor. La cruzada de Jenny para saber más sobre la mujer muerta es un intento de aliviar su propio trauma y también un despertar moral de su capacidad para efectuar el cambio. La chica muerta no es la única desconocida, Jenny también es un enigma, para ella misma y para nosotros.

Fragmentos de un texto de Hannah Mcgill

Sight & Sound, vol.26, núm.12

Londres, diciembre de 2016

Traducción Israel Ruiz Arreola