Sangre de mi sangre

Italia, 2015, 107 min.

Dirección: Marco Bellocchio Guión: Marco Bellocchio Fotografía en color: Daniele Ciprì. Con: Alba Rohrwacher, Filippo Timi, Toni Bertorelli, Ivan Franek, Roberto Herlitzka, Pier Giorgio Bellocchio CP: Kavac Film, IBC Movie, Rai Cinema. Prod: Beppe Caschetto. Dist. Mirada Distribution

Norte de Italia, siglo XVII. En un monasterio, una monja acusada de brujería seduce a un joven confesor quien se niega a ceder a la ardiente tentación. Una lucha de deseos, ilusiones y mentiras que se arrastrarán de forma inesperada hasta la actualidad.

Premios y Festivales:

2015: Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a concurso

2015: Festival de Sevilla: Sección oficial a concurso

2016: BAFICI

Nota del director:

“En muchos de los films que he escrito y dirigido, hay algunas conexiones en donde siempre suelo volver a mi primer película, “Las manos en el bolsillo”. Ya sea en más o menos pasajes, vuelvo directo a él. Supongo que porque eso es mi vida, eso es quien yo soy. Esos pop up emergen en las imágenes que vemos en “Sangre de mi Sangre” como en una especie de confrontación. Es este un film extravagante, poco convencional, pero quizás el más libre, donde el pasado y el presente se juntan. Claramente no se trata de esos films americanos en donde todo está claramente explicado…”

Marco Bellocchio.

Crítica:

“A estas alturas, el maestro Bellocchio se ha reinventado en varias ocasiones en su carrera. Con Sangue del mio sangue lo hace otra vez; ahora, en una excursión al mundo de la Inquisición. La vehemencia cinematográfica hermana a esta película con una tan distinta –y también vampírica– como Drácula, de Coppola. Ambos cineastas comprenden que estos personajes, estos misterios se abordan mejor desde un cine en ebullición, un cine apasionado, un cine que no teme encontrarse con la belleza en un río y un castillo de fondo musicalizados con una canción de Metallica. A la vez, es un cine prudente que sabe del poderío de una mujer desnuda. Un cine que no huye de las fealdades y los absurdos contemporáneos en un pasaje temporal no arbitrario sino libre. Un cine aristocrático en el mejor sentido de la palabra. Y nada más importa!.”

Javier Porta Fouz – Director BAFICI