La vida de Calabacín

Ma vie de Courgette, Suiza-Francia, 2016, 66 min.

Dirección: Claude Barras. Guión: Céline Sciamma, basada en la novela Autobiographie d'une courgette de Gilles Paris. Fotografía en color: David Toutevoix. Música: Sophie Hunger. Edición: Valentin Rotelli. Voces originales: Gaspard Schlatter (Calabacín), Sixtine Murat (Camille), Paulin Jaccoud (Simon), Michel Vuillermoz (Raymond), Raul Ribera (Ahmed), Estelle Hennard (Alice). CP: Rita Productions, Blue Spirit, Gebeka Films, KNM. Prod: Max Karli, Pauline Gygax, Marc Bonny, Armelle Glorennec, Eric Jacquot. Dist: Cinépolis Distribución.

Tras la repentina muerte de su madre alcohólica, Calabacín se verá obligado a ingresar en un orfanato con otros niños de su edad que han vivido historias igual de trágicas con sus padres. En ese ambiente marcado por el dolor y el abandono, Calabacín aprenderá a rehacer los vínculos de afecto y confianza. El primer largometraje de Claude Barras, nominado al Óscar a la Mejor Película de Animación, explora las implicaciones sociales y morales de la orfandad esquivando toda cursilería y amarillismo. Con las dosis exactas de ternura y realismo, La vida de Calabacín sobresale por contar a través de la animación en stop-motion un tema tan delicado sin condescendencia forzada hacia el público infantil.

Claude Barras

Sierre, Suiza, 1973

Estudió ilustración y computación gráfica en la escuela de dibujo École Émile-Cohl y en la Escuela Cantonal de Arte y Diseño de Lausana. Ha trabajado como ilustrador independiente y ha dirigido varios cortometrajes animados. Centrándose en la niñez, sus historias están llenas de realismo, fantasía y humor.

Premios y festivales:

2017 Nominación al Óscar a la Mejor Película de Animación. Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Estados Unidos. | Nominación a la Mejor Película, Mejor Música y Mejor Edición. Premios del Cine Suizo. Suiza

2016 Premio del Público. Festival Internacional de Cine Donostia-San Sebastián. España. | Premio a Mejor Película de Animación. Premios del Cine Europeo | Cristal al Mejor Largometraje y Premio del Público. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy. Francia. | Premio del Jurado Infantil. Festival de Cine de Zúrich. Suiza. | Quincena de realizadores. Festival de Cine de Cannes. Francia. | Premio del Público al Mejor Largometraje. Festival de Cine de Varsovia. Polonia.

Crítica:

Dejemos a una película de animación acercarse más a la realidad de la experiencia de ser un huérfano que Annie [1982], Matilda [1996] o cualquier melodrama live-action. Adaptada de la novela de Gilles Paris por la guionista joven más experimentada de Francia, Céline Sciamma (Girlhood [2014]), La vida de Calabacín, del director suizo Cluade Barras, cuenta una historia sencilla de forma sencilla desde el punto de vista de un niño atormentado de nueve años que relata su estancia en un orfanato tras la muerte de su madre alcohólica.

[Calabacín] pronto descubre que los otros niños del orfanato de Fontaines tuvieron una infancia igualmente dura: el padre de Ahmed fue arrestado por robar una tienda de conveniencia; el padre de Alice fue apartado por comportamiento inapropiado y la recién llegada Camille (de quien Calabacín se enamora instantáneamente) fue testigo del asesinato-suicidio de sus padres.

Ésta no es la materia de la cual las películas infantiles son hechas típicamente, y mientras La vida de Calabacín cae en esa zona de la animación que es bastante madura para que los adultos la aprecien, aborda con franqueza los hechos de la vida de una manera que ni condesciende ni marca con una cicatriz a las audiencias más jóvenes.

Capturar y transmitir ese estado de ánimo sin caer en territorio pesimista o deprimente es más difícil de lo que parece, pero La vida de Calabacín encuentra ese equilibrio. Aunque de colores brillantes y atractivamente diseñados, los personajes ligeramente dañados tienen las narices torcidas y cicatrices faciales que nunca son explicadas –evidencia externa de todo lo que han pasado a través de su corta edad. Pero también encuentran ligereza en sus días, ya sea especulando sobre dónde vienen los bebés o llevando a cabo una lucha de bolas de nieve. La animación nunca teme en ser linda, pero lo más importante, está comprometida a ser real.

Fragmentos de un texto de Peter Debruge

Variety (variety.com)

Los Ángeles, 15 de mayo de 2016

Traducción: Israel Ruiz Arreola