Leer un libro. Leer dos, o cuatro, o 10, es una de las maneras de pasar el rato, de distraernos de lo que sucede en el mundo. Sin embargo, solemos pensar que leer es algo obligatorio, que nos va a servir, un aprendizaje y una necesidad. Todo el mundo lo dice.Pero esto sólo es cierto a medias. En realidad, cuando leemos libros de literatura o de cualquier temadeberíamos divertirnos, imaginar mundos, personajeso historias que nos transportan a otros espacios, más allá de nuestra cotidianidad. Leer puede ayudarnos a desarrollar la empatía, a pensar que no estamos solos en el mundo.

Leer un libro debe ser siempre motivo de alegría. Hay tantos y tantos temas escritos que siempre habrá algo que nos ayude a imaginar, que nos entusiasme, que nos permite reconocer que la realidad existe más allá del horizonte. Y debemos aprender a ser buenos lectores.

¿De qué modo? A menos que sea un texto obligado, por la escuela, el trabajo o las circunstancias, debemos aprender a dejar un libro no nos guste, buscar y preguntar a otros sobre los temas que nos interesan, para que siempre leamos lo que nos gusta, para que siempre tengamos la posibilidad de la sorpresa.

Leer un libro es pasar un buen rato, o debería hacerlo. Pero eso depende sólo de nosotros, de lo que hagamos, de lo que pensamos con respecto a la lectura, ese espacio individual y colectivo para gozar de las palabras, de las historias y de todo aquello que seamos capaces de imaginar.