Nació en Morelia, Michoacán, en 1909 y murió en la Ciudad de México, en 1999. Fue cuentista, poeta, profesora, periodista y diplomática. Estudió en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo cuando este ya formaba parte de la recién fundada Universidad Michoacana (1917). Colaboró en diversas publicaciones periódicas, entre ellas, Revista de Revistas; en el suplemento “Revista Mexicana de Cultura” del diario El Nacional, donde en 1934 inició labores como redactora; y en La Escuela del Mañana, donde fue jefa de la sección literaria. Publicó el poemario Cancionero de la tarde, 1928 y el libro de cuentos La roba-pájaros, 1957. Fue incluida en la antología Literatura Michoacana, 1923, de Jesús Romero Flores.

Tríptico de la lluvia


Ayer

¿Te acuerdas de aquella muchachita pobre

que bajo la lluvia solía vagar,

las carnes de cobre, de risa los dientes, 

con los pies desnudos entre las corrientes

soñando que iba camino al mar?


¡Salir de la escuela bajo el aguacero! 

Tener ocho años en la tarde gris

y mojarse en lluvia... bastaba el primero 

de los aguaceros

para ser feliz!


Infancia dorada...

Olor de membrillos y cuentos en flor... 

Fragancia ardorosa de tierra mojada... 

Piadosa ignorancia de amor y dolor…


Hoy

¡Esta primavera

la vida es más lenta y es menos feliz

y la lluvia vista desde la vidriera

parece más triste, parece más gris... 

…este olor a tierra mojada remueve

muchas cosas viejas que no hay que tocar!

¡Llueve, llueve, llueve, llueve

y yo voy sintiendo ganas de llorar!


Quisiera ir descalza por esas callejas, 

empaparme en esta lluvia torrencial

y en los canalones de las casas viejas

lavarme la vida de manchas de mal.

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Mañana

Un día, cuando vuelvas, lluvia cantarina,

no habrás de encontrarme. No habrás de encontrar

ni a la muchachita de alma cristalina

ni a la moza triste que sabía llorar.


En las tardes grises, tras de la vidriera

no estarán mis ojos viéndote caer

con la agonía de inútil espera.

Esa primavera

yo seré aquel sueño que tenía que ser.


Yo estaré en la tarde, diluida en la gama 

del poniente rojo. Seré la canción

que tus gotas canten. Estaré en la flama.

Y estaré en el ritmo de tu ensoñación.


...mi alma irá por sobre todas las cosas,

sobre la miseria del Bien y del Mal

y en tanto mi carne se habrá vuelto rosas

en la sangre joven de cualquier rosal.