Evento presencial.

Uso obligatorio de cubrebocas.

Entrada libre.

La Orquesta de Cámara de la Universidad Michoacana es un ensamble de alto nivel de la Casa de Hidalgo. Fundada en 1993, la OCUM se ha ​​consolidado a lo largo del tiempo como una orquesta de nivel profesional e importante trayectoria en todo el país. Su temporada de conciertos ya es una tradición cultural en la ciudad de Morelia, con sus diversos directores invitados y un repertorio que va desde obras clásicas, música mexicana, óperas, música contemporánea y mucho más.

En estos tiempos de cambio y adaptación tecnológica, la OCUM sigue adelante, llevando la música hasta la seguridad de sus casas y eventos presenciales con todas las medidas sanitarias. La orquesta sostiene la consigna de seguir compartiendo el arte y el amor por la música; es por eso que la temporada de conciertos 2022 sigue en un formato en línea a través de nuestro canal en YouTube (Cultura UMSNH).

Así que, sin más,

¡Sigamos disfrutando de la música!

PROGRAMA:

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NOTAS AL PROGRAMA:

En esta ocasión la OCUM presenta un variado programa con obras de Antonio Vivaldi, Félix Mendelssohn-Bartholdy, Joaquín Gutiérrez Heras y Leoš Janáček.

Sinfonía de Arsilda, regina di Ponto, Antonio Vivaldi

Hacia 1713 el compositor italiano Antonio Vivaldi (1678-1741) decidió incursionar en el mundo de la ópera. En ese año estrenó su primera obra para la escena, “Ottone in villa”, y comenzó su aventura como empresario de ópera en el pequeño teatro de San Angelo en Venecia. Allí, en 1717 presentó Arsilda, regina di Ponto. Las complicadas intrigas palaciegas que narra esta ópera inician cuando Lisea debe disfrazarse de su hermano Tamese para conservar el compromiso matrimonial de éste con la hija del rey de Ponto, Arsilda. Pese al éxito que obtuvo en el estreno, al parecer Arsilda, regina di Ponto no fue representada nuevamente sino hasta el año 2001. En esta ocasión, la OCUM interpreta la Sinfonía en tres movimientos que preludia la ópera. El material temático principal del Allegro inicial (en do mayor) consiste en figuras rítmicas rápidas e impetuosas que son típicas de los movimientos ágiles de los concerti grossi de Vivaldi. Para el segundo movimiento, un Andante (en do menor), Vivaldi reservó una escritura predominantemente melódica. El último movimiento es un brevísimo y festivo Presto. La cabeza de su único tema musical (las primeras cuatro notas) semeja una fanfarria real, algo muy conveniente para preludiar a la primera escena de la ópera. En ésta aparece el pueblo reunido en un “lugar magnificente” para jurar lealtad a su gobernante.

Sinfonía para orquesta de cuerdas No. 3 en mi menor, Félix Mendelssohn-Bartholdy

El compositor y pianista alemán Félix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847) se educó en el seno de una familia cultivada y bien acomodada. En su hogar se congregaban frecuentemente distinguidos intelectuales y artistas europeos. Eventualmente ellos conformaron el primer público del niño prodigio, quien inició lecciones de piano a los seis años con su madre. Hacia los doce años Mendelssohn era un compositor ya muy activo. En ese año estrenó dos pequeñas obras escénicas del género Singspiel, Die Soldatenliebschaft (El amor del soldado) y Les deux précepteurs (Los dos preceptores). Además, también compuso obras corales, una Sonata para piano en sol menor, el Singspiel Die wandernden Komödianten (El comediante errante), una cantata, y seis de sus once sinfonías para orquesta de cuerdas. Estas últimas reflejan la eficaz asimilación de técnicas musicales del barroco y clásico por parte del joven Mendelssohn. De este conjunto de obras juveniles, la OCUM interpreta la Sinfonía no. 3 en mi menor. Su primer movimiento, un “Allegro di molto”, presenta una escritura rigurosamente contrapuntística sobre un tema digno de una fuga de Haendel. El segundo movimiento es un “Andante” en sol mayor. Con expresivas líneas melódicas, su estilo es más bien cercano a Haydn y el clasicismo vienés. La sinfonía concluye con un “Allegro” en mi menor en el que retorna una escritura de contrapunto imitativo y un espíritu más cercano al Concerto grosso de Haendel que a la sinfonía clásica.

Postludio, Joaquín Gutiérrez Heras

De acuerdo con el musicólogo mexicano Ricardo Miranda, la obra del compositor poblano Joaquín Gutiérrez Heras (1927-2012) es una de las más sólidas e importantes de la música contemporánea mexicana. Gutiérrez Heras estudió arquitectura, y de manera paralela a ello, se formó musicalmente de manera autodidacta. En algún momento estudió con músicos tan notables como Rodolfo Halffter, Blas Galindo, y Olivier Messiaen. Ajeno a las prescripciones de los discursos vanguardistas de su tiempo, Gutiérrez Heras orientó su poética musical según su propia línea: “…no me preocuparon los cambios y las modas en el panorama musical”, declaró el compositor. En este concierto escucharemos Postludio (1986-7), una de sus obras más representativas. “Solemnidad polifónica” y “nobleza neoclásica” son algunos de los atributos del Postludio que distingue el crítico musical Luis Ignacio Helguera (1962-2003). Al título de esta composición Gutiérrez Heras asoció la idea de un réquiem, una evocación de quien ya se ha ido.

Suite para cuerdas, Leoš Janáček

El compositor checo Leoš Janáček (1854- 1928) se distinguió por un interés profundo en la música folclórica de su tierra. También fue un activo promotor de la obra de su compatriota el célebre compositor nacionalista Antonín Dvořák (1841-1904). Con éste entabló una amistad entrañable y duradera a partir de 1877. En ese año, Janáček compuso su Suite para cuerdas, probablemente inspirado por la Serenata para cuerdas de su admirado Dvořák. La suite se compone por seis movimientos que fueron titulados inicialmente con nombres de formas barrocas: Preludio, Allemande, Sarabande, Scherzo, Air y Finale. Sin embargo, el compositor cayó en cuenta de que las piezas de la suite no reflejan estas formas, y les asignó los nombres consignados en este programa. Algunos críticos han sugerido que el espíritu ligero y gentil de la suite refleja un “gusto victoriano” que no será encontrado en sus composiciones de madurez. En el Moderato transcurren rápidamente una serie de breves atmósferas expresivas: algunas “ríspidas”, otras “líricas”, “triunfales”, y alguna de carácter “celestial”. El Adagio es interpretado únicamente por los violines y violas. A estos les fue delegada una tarea difícil: la entonación de las bellas e intensas líneas melódicas ubicadas en un registro muy agudo. El Andante, de un sencillo melodismo pastoral, invita al escucha a adivinar dónde está el primer tiempo (tiempo “fuerte”) del compás (4/4). El énfasis métrico recaerá en el cuarto tiempo, mientras que el primero aparece debilitado. En el Presto (Scherzo) escucharemos reminiscencias beethovenianas antes de pasar a la apacible sección intermedia. En el meditativo Adagio las cuerdas más graves lideran el discurso musical. El Andante final presenta dos temas contrastantes: uno de carácter melancólico, y otro que ha sido descrito como un “tema de héroe”.

Fernando Martínez Cueto, director invitado.

Originario de Sinaloa, México, comenzó sus estudios de piano a la edad de 9 años con la maestra Milyana Krasteva y de clarinete con los maestros Baltazar Hernández Cano y Maciej Bosak. Desde muy joven empezó a dirigir coros y ensambles de alientos en su ciudad natal. En 2015 llegó a la Ciudad de México como becario de clarinete en la Orquesta Escuela Carlos Chávez, posteriormente continuó su formación musical como compositor y director con los maestros José Luis Castillo (Escuela Superior de música del INBA), Gonzalo Romeu (Escuela de música, vida y movimiento) y Hans Leenders (Codarts, Róterdam, Holanda). Durante su estancia en Países Bajos dirigió ensambles y orquestas juveniles como la Codarts Proyect Orchestra, Codarts Contemporary Ensamble, Leiden Youth Orchestra y Heemstede Orchestra, por mencionar algunos. Participó como director invitado y asistente de producciones operísticas en el Festival FEMUSC Brasil para las ediciones de los años 2016, 2018 y 2019. En ese último año fungió como director asistente para el maestro Iván López Reynoso en un programa de OFUNAM, y más adelante para el proyecto de la Orquesta Juvenil Naucalpense en su edición 2020. Su amor por los nuevos repertorios lo ha llevado a estrenar numerosas obras de jóvenes compositores mexicanos.




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