Evento presencial.

Uso obligatorio de cubrebocas.

Entrada libre.

La Orquesta de Cámara de la Universidad Michoacana es un ensamble de alto nivel de la Casa de Hidalgo. Fundada en 1993, la OCUM se ha ​​consolidado a lo largo del tiempo como una orquesta de nivel profesional e importante trayectoria en todo el país. Su temporada de conciertos ya es una tradición cultural en la ciudad de Morelia, con sus diversos directores invitados y un repertorio que va desde obras clásicas, música mexicana, óperas, música contemporánea y mucho más.

En estos tiempos de cambio y adaptación tecnológica, la OCUM sigue adelante, llevando la música hasta la seguridad de sus casas y eventos presenciales con todas las medidas sanitarias. La orquesta sostiene la consigna de seguir compartiendo el arte y el amor por la música; es por eso que la temporada de conciertos 2022 sigue en un formato en línea a través de nuestro canal en YouTube (Cultura UMSNH).

Así que, sin más,

¡Sigamos disfrutando de la música!

PROGRAMA:

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NOTAS AL PROGRAMA:

En esta ocasión la OCUM presenta un programa con obras de destacados compositores de música para la escena. Se trata de un recorrido musical que nos remite a historias que tuvieron lugar en Italia, Japón, Polonia, Alemania, Ucrania y Estados Unidos.

Concierto para cuerdas (Nino Rota)

Habiendo colaborado con directores tan notables como Federico Fellini (8 ½), Luchino Visconti (Il Gattopardo) y Francis Ford Coppola (El Padrino), Nino Rota (1911-1979) es uno de los compositores italianos de música para cine de mayor reputación de la segunda mitad del siglo XX. Al parecer, su Concierto para cuerdas (1964-65) en cuatro movimientos es una obra autónoma e independiente de cualquier comisión fílmica. Sin embargo, su discurso musical fácilmente remite al escucha a un ámbito escénico con atmósferas bien definidas en cada uno de sus movimientos: Preludio, Scherzo, Aria y Finale. Este concierto ha sido grabado bajo la dirección de intérpretes tan reputados como el violinista letón Gidon Kremer (1947).

Tres partituras para cine (Toru Takemitsu)

A los catorce años Toru Takemitsu (1930-1996) fue enlistado obligatoriamente en el servicio militar en su natal Japón. Entonces faltaba todavía un año para que culminase la Segunda Guerra Mundial. Aunque la experiencia castrense resultó “muy amarga”, marcaría el inicio y rumbo de su camino musical. Por una parte, porque sus experiencias en la guerra llevarían a Takemitsu a un alejamiento de sus tradiciones nativas japonesas; por otra, debido a que fue en el contexto de su conscripción en el Ejército Nacionalista Japonés que el joven Takemitsu conoció música occidental en la radio, por la que se interesaría toda su vida. Formado de manera casi autodidacta, Takemitsu reconocería a Claude Debussy y al legendario jazzista jazz Duke Ellington como influencias fundamentales. De este último acaso podemos reconocer ecos en Music for training and rest (Música de entrenamiento y descanso, 1959), partitura compuesta para un documental que el cineasta japonés Hiroshi Teshigahara (1927-2001) filmó sobre el boxeador puertorriqueño José Torres (1936-2009) en las calles de Nueva York. Esta partitura es la primera de la suite Tres partituras para cine, constituida por composiciones para distintos filmes. La segunda de ellas es Funeral music (Música fúnebre) para la cinta Kuroi ame (Lluvia Negra,1989) del director japonés Shōhei Imamura (1926-2006). En esta última se cuenta la trágica historia de la joven Yasuko tras la explosión de la bomba nuclear en Hiroshima en agosto de 1945. La última pieza de la suite, un Vals, fue compuesta para la película Tanin no Kao (La Cara de Otro, 1966). Esta pieza tiene un tema de vals alemán que acompaña escenas en las que Okuyama, protagonista de la película, y su psiquiatra, trabajan para crear una nueva máscara para el primero. El vals fue escrito cómo símbolo de los dilemas metafísicos y de identidad que sufre Okuyama, cuyo rostro quedó desfigurado tras un accidente de laboratorio. Takemitsu explicó que usó el tema del siniestro vals para acentuar la oscura intención que Okuyama tenía de seducir a su esposa usando la “cara de otro”.

Lullaby (George Gershwin)

El compositor norteamericano George Gershwin (1898-1937), ampliamente reconocido por obras como Rapsodia en Azul (1924), Un americano en París (1928), y su ópera Porgy and Bess (1935), compuso Lullaby para cuarteto de cuerdas como un ejercicio de composición durante el curso de sus estudios musicales con Edward Kilenyi en 1919. El tema principal de esta obra fue incluido posteriormente en su ópera jazzística Blue Monday, cuya trama se desarrolla en un café bar. La ópera tuvo escaso éxito, y, el cuarteto de cuerdas permaneció prácticamente ignorado hasta su restreno en 1967. En esta composición de forma ternaria podemos apreciar la singular síntesis entre elementos de jazz y música clásica que dio fama a la música de Gershwin.

Sunrise, sunset (Jerry Bock)

El compositor Jerry Bock (1929-2010) y el libretista Sheldon Harnick hicieron mancuerna para crear uno de los musicales más exitosos de la historia, El violinista en el tejado. Su primera temporada inició en 1964 con un éxito colosal que le permitiría alcanzar más de 3000 funciones al hilo. El título del musical es una alegoría del reto que enfrenta una familia judía en Ucrania al tratar de mantener sus tradiciones frente a poderosas influencias culturales externas: la sensación sería la de un violinista en el tejado tocando y tratando de guardar el equilibrio para evitar romperse el cuello. De este musical escucharemos una versión orquestal de Sunrise Sunset (Amanecer, ocaso). En esta canción los esposos Tevye y Golde hablan de sus hijos, el inexorable paso del tiempo y la fugacidad de la vida: “¿es esta la pequeña niña que yo cargaba? ¿es este el pequeño niño jugando? No recuerdo haberlos visto crecer, ¿cuándo lo hicieron?...Amanecer, ocaso.”

One hand, one Hart (Leonard Bernstein)

En 1957, Arthur Laurents (libretista), Leonard Bernstein (compositor) y Stephen Sondheim (letrista) ofrecieron una nueva versión de Romeo y Julieta en su musical West Side Story. En éste, María y Tony están condenados a un amor imposible a causa de la rivalidad entre sus respectivas bandas: los Jets y los Sharks, respectivamente. En su dueto “One hand, one heart María y Tony realizan una boda simbólica que les permite trascender momentáneamente las restricciones sociales que limitan su unión. En la versión original, poco antes del final de la canción, las voces de María y Tony se unen y concluyen en unísono. Sin embargo, este momento de esperanza se ve manchado por un extraño giro melódico, un presagio de su porvenir trágico.

Tema de la lista de Schindler (John Williams)

El compositor norteamericano John Williams (1932) resistió inicialmente la invitación de Steven Spielberg (1946) para musicalizar La Lista de Schindler (1993), una película que ofrece una perspectiva sobre los horrores del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. Allí se narran las inclemencias que, en el medio de la persecución nazi, sufrió un grupo de 1200 judíos a quienes ofreció precario refugio un filantrópico empresario alemán. Sobre su música para la película, Williams compartió: “La ennoblecedora historia, narrada en el contexto de la gran tragedia del Holocausto, ofreció la oportunidad de crear no solo música dramática, sino también temas que reflexionan sobre aspectos tiernos y nostálgicos de la vida judía durante esos años turbulentos”.

Cinema paradiso

La afortunada colaboración entre el cineasta Giussepe Tornatore (1956) y el compositor Ennio Morricone (1928-2020) se reflejó en películas tan memorables como Malena (2000), La leyenda de 1900 (1998) y Cinema Paradiso (1988). En esta última, lo tardío en que suelen presentarse la gratitud y la nostalgia constituye el tema central. Al inicio de la película Salvatore, un cineasta de influencia en la gran ciudad, recibe la noticia de la muerte de Alfredo, viejo amigo que le abrió nuevos y mejores horizontes durante su humilde infancia. Esta noticia lleva a Salvatorre a un viaje de recuerdos a través de las décadas hasta su niñez, una travesía emocional que Morricone supo traducir en una música con un tono sentimental tan inescapable como sólo podría conseguirlo una sensibilidad con hondo arraigo en la música popular.

Orawa (Wojciech Kilar)

Películas como El Pianista (Polanski) y Drácula (Coppola) llevan música del compositor polaco Wojciech Kilar (1932-2013), de quién la OCUM presenta esta noche el poema sinfónico Orawa (1986). El título de esta composición está vinculada a la región de los Cárpatos en la frontera polaco-eslovaca. Refiere también a un terreno montañoso, verde y rodeado de ríos. Se ha sugerido que Orawa, de estilo minimalista y también de carácter fílmico, pretende describir “simultáneamente las fuerzas potentes de la naturaleza y un festival folclórico exhuberante”. Sobre esta composición, Kilar refirió “Orawa es la única pieza en la que no cambiaría una sola nota, aunque la he revisado muchas veces…lo que he conseguido en ella es lo que anhelaba”.

Notas por Heriberto Cruz Cornejo.




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